Universidad y filosofía en Congreso

El Congreso La idea de universidad, celebrado en Santiago de Chile del 14 al 16 de mayo pasado, presentó varios aspectos destacables. El primero es la propia denominación que recibió. La preposición “de” se encuentra, en esa expresión, de plano entre sustantivos, por lo tanto, la relación que establece entre “idea” y “universidad” no puede sino relatar, entre las dos, un vínculo recíproco de pertenencia y procedencia. La idea y la universidad se pertenecen y prosiguen recíprocamente la una a la otra. Pocas denominaciones expresan de una forma más plena la significación de la universidad desde la modernidad. Sin embargo, esta denominación adquiría otra significación, como resultado de uno de los desafíos mayores que la universidad haya atravesado desde su reforma moderna, a inicios del siglo XIX. Este Congreso tenía como contexto, en efecto, nada menos que la derrota más plena que haya sufrido el proyecto del Banco Mundial, pergeñado a mediados de la década de los 90’, de mercantilizar la educación, particularmente la universitaria. El proyecto de “universidad monetizada” cayó, aunque no por su propio peso, sino por la movilización de los estudiantes en la calle, que configuró en un período de varios años, una transformación no sólo del contexto estudiantil sino incluso del conjunto de la coyuntura chilena. La propia senadora Isabel Allende, a su paso por Montevideo fines del mes de julio pasado, así lo señaló. Por consiguiente, la celebración de este congreso de filosofía en la propia sede histórica del Congreso de la República de Chile, resumía un hondo significado, más allá del propiamente académico, aunque también albergaba la interrogación filosófica en su núcleo democrático. Finalmente cabe destacar la amplia unidad de las expresiones académicas de la filosofía chilena que participaron del Congreso, más allá de una convocatoria tripartita entre la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad de Chile y la Universidad Adolfo Ibáñez. Quizás esta apertura filosófica supone también una universidad e incluso una academia, en sesión política, por ejemplo, en un Congreso.

 

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